¿Y tú, porque sufres? -Por todo lo que fuimos.
Siempre queda París para soñar tu cuerpo,
para buscar tu pelo, para hallar tu sonrisa,
siempre queda la magia de recorrer sus calles
mientras los bosques tienen envidia de tus ojos.
Siempre queda París oculto en la recámara,
un proyectil certero para alegrar el alma,
siempre, como una tabla de salvación, nos queda
la opción de ser felices como dos amapolas.
Siempre queda París, la ciudad de las luces,
el lugar donde el tiempo se convierte en alondra,
donde tus dedos bullen y tus labios florecen
para buscar tu pelo, para hallar tu sonrisa,
siempre queda la magia de recorrer sus calles
mientras los bosques tienen envidia de tus ojos.
Siempre queda París oculto en la recámara,
un proyectil certero para alegrar el alma,
siempre, como una tabla de salvación, nos queda
la opción de ser felices como dos amapolas.
Siempre queda París, la ciudad de las luces,
el lugar donde el tiempo se convierte en alondra,
donde tus dedos bullen y tus labios florecen
y tus palabras suenan a rumor de cascada.
Siempre queda París, sus jardines y plazas,
sus cafés que aún recuerdan el sabor de tu nombre,
los palacios cubiertos de historias, de leyendas,
los andenes del metro donde plantaste besos.
Siempre queda París, la torre Eiffel, Montmartre,
el Louvre, los Inválidos, la Concordia, Pigalle,
el amor que resurge detrás de cada esquina,
la música que espera cada noche de luna.
Siempre queda París, amor, si tú lo quieres,
si te asomas al río tranquilo de mis años,
París para abrazarnos, para esperar cigüeñas,
París eternamente, atado a tu cintura.
sus cafés que aún recuerdan el sabor de tu nombre,
los palacios cubiertos de historias, de leyendas,
los andenes del metro donde plantaste besos.
Siempre queda París, la torre Eiffel, Montmartre,
el Louvre, los Inválidos, la Concordia, Pigalle,
el amor que resurge detrás de cada esquina,
la música que espera cada noche de luna.
Siempre queda París, amor, si tú lo quieres,
si te asomas al río tranquilo de mis años,
París para abrazarnos, para esperar cigüeñas,
París eternamente, atado a tu cintura.
© Juan Ballester.
París es la ciudad de los amantes... del amor...
- Ya nos habíamos visto no? tengo la impresión de que ya nos hemos visto en algún sitio. Nose me parece que ya te había visto, tienes un aire místico, no de
verdad, tienes un áure especial, diferente, crees en los espíritus? Yo
creo mucho en eso. Puede que nos hayamos encontrado en otro tiempo, en
otra época.
He sentido la necesidad de hablarte en cuanto de he
visto, nose es muy raro. He pensado que si no te hablaba antes de irme,
iba a perderme algo, algo importante...
-¿Sabes? Esto es una auténtica locura... Tú estas loco, pero probablemente, yo mucho más que tú. Pero a fin de cuentas, una vez al año es lícito hacer locuras.
(...)
Ahora, después de todo, sigo creyendo que en el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón.
un abrazo de los bonitos.

