El sindrome del cangrejo de Halloween y demás crustaceos.

Marcha atrás. La fortaleza de las sensaciones perniciosas pueden incluso desfigurar un rostro. Es un nuevo titular, rojo, sombrío y repleto de eso que yo llamo mierda de purpurina. Y por dónde iba... Hay lugares donde todo empieza, y agujas de un reloj que marcan un final. Probablemente, no me valga la pena escribir, si no fuera porque escupiendo palabras enmascaradas, consigo un equilibro en mi cuerda de funambulista. Placer o morbo. O incluso aburrimiento.
Llevo mucho tiempo invéntandome, cosa que nunca escribí. Y me preguntó que hacer. Mi vida, es como el mar: quien conoce alguna esquina...
Muerdo mi vida, y cada día tiene un sabor. Perdona. Aún me queda media vida para encontrar el estribillo. Los huesos no los tapa mi piel... y las espinas se tuercen entre mis folículos negro azabache. Labios rotos y ojos vacíos han sido el desayuno hoy. Un poco de desgaste y ojos verde-violeta para comer. De postre, una luciernaga sin luz.
Soy una huella del Romanticismo español. El eslavón perdido de 1850. Fuí amante de "Don Álvaro y la fuerza del sino". Cochinerias aparte.
Huyendo de realidades, me perderé. Pero no conozco otra manera de vivir. Sé, que mientras tenga mis raices fuertes, mis lagrímas regaran mi alma.

Busco en un mapa mi situación, siempre que el suelo se pierde bajo mis pies. Dicen que siempre es pronto para las ilusiones... Quizás, cuando las ampollas me lo permiten, también busco la tuya. Pero...excentricidades a un lado, he elegido tirarme contigo. Supongo que el viento azotará mi cara. Cerraré los ojos, para no ver la altura. Espero que el paracaídas se abra a tiempo. No quisiera que ninguno de los dos se empotrara contra el suelo. A cierta altura, es un buen momento para disfrutar del paisaje dicen. Pero yo... soy más imbecil.
El mapa de lo lunares son mi reino cuando se apaga la luz...

...Entre los mugidos de las bestias, tus tediosos bostezos despertaron mi letargo y el brillo de azules soles se instaló al verte reflejado en mi mirada.
Hoy tu locura exilia mi cordura y titilo al presentir que aún late la vida en nuestros cuerpos autistas. proscribimos las noches gélidas que compartimos con difuntos. Desempolvamos la pasiones dormidas descalzado la ternura.
 

Tus dedos temblorosos resbalan por mi piel. El encuentro soñado  de tu boca con mis labios, el sutil cosquilleo en mi cuello  al posar tus ribetes carnosos en lento descenso hacia mis senos.
Me gusta sentir el calor de tu lengua, mis besos. Como niño, como hombre, percibes mi estremecimiento al paso lento por mi pubis y me invitas en silencio entreabriendo mi secreto a embriagarnos con la humedad de nuestra alma, a saciar mi sed con tu néctar y penetras en mi. En un suave ir y venir de arriba abajo, entre espasmos de dicha, y mudos gemidos de gozo. Mis muslos enredados en tu cuello, tu cabeza atrapada  entre mis ingles desbocadas, el fuego ardiendo en mis entrañas.
Deseos irrefrenables de amazona cabalgando sobre tu cuerpo, tu cauce de aguas blancas se desborda en mis entrañas, colmándome de tí antes de yacer rendidos
en un eterno abrazo, meciendo nuestra dicha entre vergüenzas tímidas de una mujer pudorosa amando a un hombre.
Mi locura y tu cordura, tu júbilo y mi deleite al silencio condenadas dos almas.





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