Vuelve el otoño con otras hojas


 Buenos días cielo. Supongo que podría quedarme horas mirándo esa foto... Empieza a hacer frío de nuevo, pero ya no estás aquí. Nunca hubo primavera para nosotros, y dejamos que la nieve nos sepultara. Qué puedo decir, que me encantó bailar contigo. Que fuistes lo mejor y lo peor que  he conocido. Pero es cierto que si algo se va, es porque algo mejor tiene que venir. Bien, seamos sensatos, se nos fue la olla. Más bien se me fue a mí...
El otro día ví a un gato blanco de grandes ojos azules y una línea negra entre los ojos, maullar en la barandilla de una terraza. Creo que me pedía ayuda...
Sólo a alguien como tú se le ocurriría ponerle un nombre de perfume...
Me alegra saber que todo está bien, demasiado bien. Si me permito el valor de decir que yo sigo igual que siempre, en esa cuerda roja. Mi amigo, el funambulista, ¿te acuerdad de él?, me ha regalado dos claveles, de los que él usaba en sus actuaciones. Un clavel para la fortaleza y otro para el amor me dijo. Ya sabes cuanto me gustan los claveles, sobretodo porque no tienen espinas... ¿ó sí?. Quizás me engañastes aquella noche... alguien como yo, que no sabía de las flores más que su proceso de fotosintésis y esporulación...
Aprendí los matices entre una rosa y un clavel; entre el amor y la aventura. Entre engañar y ocultar.
Gracias
Buena suerte

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