He dedicido apostar por el amor.

Recojo los pedacitos de recuerdos que un día tiré a la basura y me sumerjo en la nostalgia gris de tu recuerdo. El miedo me acecha en cada esquina y me persigue por las escaleras. Necesito estar contigo, necesito verte para saber que no voy a perderte. Para volver a sentarme contigo cerca de alguna chimenea, con la compañía de dos tazas de té humeante. Camino por las líneas blancas de la carretera como si nada, como si no hubiera monstruos debajo de mi cama, como si no hubiera hormigas que me muerdan los pies...

 Jack, tropezastes con mi sonrisa, y ya no apartastes la vista, como si no te avergonzase el que te hubiera sorprendido mirándome...  Eras un muchacho extraño, con pocas ideas en la cabeza y muy pocas explicaciones. Aún hoy te recuerdo como entonces, cuando no sabías que lo cortes no quita lo valiente. Sin embargo, apenas sí había reparado en tí cuando compartíamos espacio de juegos. Y ahora, parecías a veces tan diferente, una persona tan nueva que era como si hubieses surgido de pronto, igual que una flor que aparece una mañana donde el día anterior no había más que tierra desnuda. 
Para empezar, estabas haciéndome sentir mejor de lo previsto cuando estaba contigo. Desde luego,  sentía que verdaderamente estabas loco por mí, y eso me gustaba.Y es que por cada loco, Dios pone una loca en el mundo.
Empezastes a tener una bonita sonrisa, y yo comenzé a sentirme intrigada por tu cuerpo. Había descubrierto que podía escribir sobre tí, que podían salirme pensamientos que se transformaban en pequeñas palabras maravillosas.
Descubrí, que no sólo podía recitar poemas completos, algunos de ellos con miles de versos, sino que también podia crear magia contigo.
Empecé a sentir curiosidad por tí, y a no dejar de desconcertarme por cosas que los demas darían por sentado.

Sin embargo, lo malo del pasado nos persigue y los fantasmas vuelven sobre mi almohada cada vez que tengo miedo, cada vez que no estás conmigo... Y entonces, cada palabra, puede ser una afilada daga en el pecho, hundiéndose en la carne fría que deja un sudor rojo de un amor extasiado...

Capucine

Entradas populares