Abriendo el baul de los papeles...
En ocasiones, es mejor dejar ciertas cosas como están. Durante mucho tiempo, me he escondido en una de esas conchas de las historias celtas, pero uno no puede esconderse de uno mismo, siempre.
Hoy las ideas no se rigen en un orden, y ya no tengo ganas de ponerlas en fila india haciendo que esperen su turno.
Echo de menos las veinticinco pesetas que me bastaban para comprar regalices, la primera mirada, y el primer beso. El primer cigarrillo, y la primera borrachera. Lo peor de todo, es que echo de menos, cosas, que no están tan lejos. Echo de menos aquellas flores, echo de menos el temblor de piernas y la mentira. Echo de menos ver las estrellas sobre la arena, el francés, que me toquen a Zeppelin y saborear el humo de un cigarrillo camel , aunque sólo sea en el aire.
.
