Día 5

Te busqué por la duda: 
no te encontraba nunca. 

Me fuí a tu encuentro
por el dolor. 
Tú no venías por allí. 

Me metí en lo más hondo
por ver si al final estabas. 
Por la angustia, desgarradora, hiriéndome. 
Tú no surgías nunca de la herida. 
Y nadie me hizo señas, 
nadie me dijo, 
que a ti te encontraba en las cimas del beso
y por eso te perdí, 
-o me perdiste-.
Salinas

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