Día 4
Algunos trenes, son para no cogerlos nunca,
como tus últimos besos,
y todo lo que acabe con despedidas.
No tengo prisa amor,
el mundo me pertenece siempre que mi corazón siga bombeando por alguien,
que es esa fuerza sobrenatural que me mantiene viva.
Hoy volveré a casa andando,
olvidándome del suicidio de las olas,
y la bruma con la que me intoxiqué cuando dejaste de contarme los lunares de la espalda.
Ahora quizás sea tarde,
pero las casualidades de mi vida, siempre me persiguieron hasta casa,
y tú
podrías buscarme en los oscuros charcos que dibujan el camino hacia mis sábanas.
Y a veces, cuando no llueve,
cuando siento que mis manos han perdido el rumbo,
el sentido,
quizás no responda a tus llamadas,
aunque mi buzón de voz arda en deseos de ser abierto,
y se atasque el lavabo con todos esos poemas que quise haberte escrito,
y que nunca leiste,
porque nunca fuí capaz de pisar tierra firme,
porque me he pasado las noches soñando con heroínas,
a las que luego no soy capaz de darles vida,
porque perdieron sus labios en mis bolsillos,
los pretextos en mi cama,
y la vida entre mis letras.
Y es que,
yo siempre me olvido de quien soy yo,
que soy esa y todas las que aún me quedan por inventar.
como tus últimos besos,
y todo lo que acabe con despedidas.
No tengo prisa amor,
el mundo me pertenece siempre que mi corazón siga bombeando por alguien,
que es esa fuerza sobrenatural que me mantiene viva.
Hoy volveré a casa andando,
olvidándome del suicidio de las olas,
y la bruma con la que me intoxiqué cuando dejaste de contarme los lunares de la espalda.
Ahora quizás sea tarde,
pero las casualidades de mi vida, siempre me persiguieron hasta casa,
y tú
podrías buscarme en los oscuros charcos que dibujan el camino hacia mis sábanas.
Y a veces, cuando no llueve,
cuando siento que mis manos han perdido el rumbo,
el sentido,
quizás no responda a tus llamadas,
aunque mi buzón de voz arda en deseos de ser abierto,
y se atasque el lavabo con todos esos poemas que quise haberte escrito,
y que nunca leiste,
porque nunca fuí capaz de pisar tierra firme,
porque me he pasado las noches soñando con heroínas,
a las que luego no soy capaz de darles vida,
porque perdieron sus labios en mis bolsillos,
los pretextos en mi cama,
y la vida entre mis letras.
Y es que,
yo siempre me olvido de quien soy yo,
que soy esa y todas las que aún me quedan por inventar.

