Día 2


Supongo, 
que a veces me falta la inspiración, 
que sólo consigo cuando me hablo en voz alta. 

Pero he crecido, 
en la discreción que separan dos montañas,
y la hipocresía de un mar con muchas caras, 
tanto como los rincones que guardan la felicidad. 

Pero qué te voy a contar, 
si tu sabes de sobra que mi felicidad se enconde en el angúlo que forman tus abrazos, 
porque ése, 
es mi rincón favorito de Madrid; 
aunque llueva o haga tanto frío, 
que se nos congelen los besos en un suspiro.

Pero ya sabes, 
que dicen, que morir de frío es una de las muertes más dulces, 
pero yo, conozco una que seguro la supera, 
y es ese lunar que tienes en la mejilla derecha, 
que avisa, a traición, 
que en la próxima curva, 
esa que te lleva a la boca, 
me tengo que subir a matar,
aunque sea, la única forma,
que tenga de vivir.







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