Día 3
Quisiera saber que fué de esos poetas que se iban de putas para escribir sobre el amor,
de esa princesa que era un verso suelto,
y que corría descalza para no perder sus zapatos de cristal,
de esa que no era otra que una sombra amarrada a unos pies cansados de caminar.
Yo mientras soy poeta de unas bragas sin bandera,
de una de tantas miradas olvidadas en una estación de metro.
Si vas a dejar de matarme,
entonces será mejor que huyas
porque descubrí que mejor que nada
es dejarse morir,
porque aveces,
morir,
es sólo el principio.

