La palabra sincera es el espejo de la acción.
Tengo miles de sonrisas guardadas en mi armario. Soy inestable, aveces.
Creo
que una de las razones por las que me aferro tan obstinadamente a mi
odio, es porque intuyo que si el odio se va, me veré obligada a
enfrentarme al dolor
Hoy
me he quedado vacía de palabras, sin una pluma de tinta roja... Quizás,
porque cuando se necesitan brazos, el socorro de las palabras no sirve
de nada.
