La palabra sincera es el espejo de la acción.

Tengo miles de sonrisas guardadas en mi armario. Soy inestable, aveces.
Creo que una de las razones por las que me aferro tan obstinadamente a mi odio, es porque intuyo  que si el odio se va, me veré obligada a enfrentarme al dolor

Hoy me he quedado vacía de palabras, sin una pluma de tinta roja... Quizás, porque cuando se necesitan brazos, el socorro de las palabras no sirve de nada. 

 Con las palabras gobernamos a los hombres. Benjamin Disraeli





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