Amanecer


El engaño de soñar despierto, limusina en las pestañas
Oh, niña, con tu bello rostro derramas una lágrima en mi copa de vino.
Mirando a esos grandes ojos veo lo significas para mí:
dulces pasteles y malteadas. Soy un ángel engañado. Soy un desfile de fantasía. Quiero que sepas lo que pienso, no quiero que tengas que averiguarlo nunca más.
No tienes idea de dónde vengo, no tenemos ni idea hacia adónde vamos.
Lanzados a la vida, como ramas al río, fluyendo por la corriente, capturados por el presente,
te llevaré, me llevarás, y así es como debe ser.

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