Otoño 21.

Cayeron todas las hojas ese otoño, inundando las viejas sabanas. Un buzón vacío, un ascensor que solo baja y una sonrisa llena de telarañas. Dime tú, que estas escondida detrás de todo esto, si puedo vivir rodeada de tantos fantasmas.
Mi velero tambalea y comienza a no querer avanzar. No hay sitio para dos aqui, y no hay lluvia que pueda impedir que nos ahogemos juntas.
Me agarras de la mano, fuerte, cuando el agua salada comienza a entrar en esta pequeña bañera gris. Me estiras del pelo y nos fundimos en un abrazo en el que sólo hay dos corazones luchando por ganarse la guerra.






Entradas populares