Olvidamos nuestras promesas





Hay una belleza inexplicable en la melacolía,
en la tristeza que abraza un cuerpo desnudo
acurrucado bajo las sábanas.
Hay una belleza incomesurable
en la mujer que se ducha a la luz de una vela,
sobre las baldosas que parpadean a la luz de una llama
destinada a extinguirse.

El agua dibuja sobre su piel
antiguos caminos,
antiguos errores,
tallando dibujos de pánico que le llevan a romperse en 3.

Tres, como el tiempo besando los mismos labios,
abrazándose al mismo pecho,
durmiendo con el mismo aliento de madrugada.
Años corrompidos para siempre,
en noches con jarrones rotos,
ojos inundados
y respiración entrecortada.

Camino con los pies descalzos en mis sueños,
hundiéndome en el barro de mis pesadillas,
de ilusiones perdidas,
de mentiras enfundadas,
donde todo vale y nada es imposible.

Esta noche necesito veinte poemas de amor y una canción desesperada. 





Entradas populares