Convertir el veneno en mi remedio

Quizás me equivoco,cuando digo que lo siento. 
Quizás la verdadera razón de que haya pasado tanto tiempo entre nosotros,
no es si no la borrachera de rencores 
que bebimos una noche de Noviembre. 
O quizás fuera la magia, 
de un agujero negro, 
que palmitaba como palpitan las venas  al paso de la sangre. 

Nunca fuí capaz de autocomplacerme del todo, 
y quizás sea ese el pecado que cometí, 
pero me quise ir, 
como se van las aves migratorias 
a otro hemisferio. 
Me quise ir, 
por no soportar la llegada del invierno. 
Pero ahora, 
camino sobre mis pasos, 
volviendo a lo que siempre fue mío, 
a lo que siempre estuvo conmigo. 

Me siento, 
como si anunciara el apocalipsis, 
que termina como empiezan los cuentos. 
Así que bebo,
del pequeño frasco que se lleva todo lo malo, 
y recuerda al vino blanco de las serpientes. 

Estaré allí, 
sentada, 
con el pecho congelado, 
con los ojos cerrados 
y una flor entre las manos. 
Encuéntrame. 

Entradas populares