Entre almohadas
La luna resguardó anoche mis sueños,
mientras acariciaba con sus rayos mi pelo,
y me dejaba pedir deseos al aire,
por una vez, sin condiciones.
Así pues, decididí mirarla a los ojos,
y así fue como me enamoré de nuevo de las estrellas,
como quien se enamora de las primeras luces,
así fue como mis manos se llenaron de fuerza,
así fue como empecé a creer en mí,
otra vez, de nuevo.
Capucine

