Del presente va la historia
No había pensado en ello. Nunca pensé sentirme como el
aceite de una cuchara. No planeé tener un corazón entre mis manos…
Nunca pensé en que mi vida se midiera por las veces que
respiran unos pulmones que no son los míos, ni que mi destino se determinase
por una partida de cartas o que mis sonrisas se la jugaran en una azarosa
estrategia de juego de dados.
No al menos así. No al menos con unas dudas inescrutables
que atrapan mis dedos del pie. No planeando un golpe bajo que acabe por reservarte
un sonido seco bajo la mandíbula.
Y es
que el dolor se siente, mientras el frio de la baldosa arrastra las células muertas
que caen rendidas ante el sonido de las lágrimas sobre la espalda…
La vida, tiene muchas perspectivas, deberías saberlo. Mi perspectiva, es la de quien no ve. La de
quien ríe sin reír, la de esa persona que se pregunta sin esperar respuesta.
Sentada al lado de la ventana, en una habitación llena de
gente, oigo el sonido del caminar de las hojas sobre la calzada. Intento
analizar mi trayectoria, igual que un francotirador analiza el blanco de su
proyectil…
Me he perdido un poco. A veces no sé qué estoy haciendo,
viviendo una vida que no es la mía. Soñando una vida, que no me llega, un
despertar que no (me) amanece. Duermo, y siento vibrar los coches, el engranaje
y las explosiones del motor, del mismo modo que siento vibrar mis cuerdas
vocales. Veo cómo cogen aire mis pulmones y como me golpea el corazón, una y otra vez, … hasta
que me quedo sin aire, hasta que las luces se apagan…otra vez, de nuevo.

