El peor error ortográfico de la vida...

Amor de invierno. El frio ya no me quema los huesos, y es que el invierno ya no es el mismo que un día nos abrigó descalzos entre la niebla. Daría los pequeños enseres que guardo debajo de mi cama en una caja de zapatos de Massimo para poder verte como antes.

Sin embargo, usted, amor de primavera, usted no sabe -ya que nunca lo he dicho, ni siquiera en esas noches en que usted me cubre con sus manos incrédulas y libres- usted no sabe como yo valoro su sencillo coraje de quererme.

Entradas populares