"Una botella de vino para dos, por favor" II
Recuerdo, como la música llenaba la habitación. El tiempo que siempre ando persiguiendo, se paraba entre mis piernas. Con un copa de vino en la mano, acurrucada en ese sofá blanco. Me sentía única, dichosa. Te miraba, y me mirabas como aquel que nunca ha visto nada igual. Insegura e indecisa, las palabras salían de mi boca, para dejar que se perdieran por entre tus mejillas. Ansíaba verdades, verdades que quizas no cambiaran nada. Fue la mejor de las ilusiones. Ilusiones rodeadas de luz malva, luz que colma el tiempo de dos solitarios amantes que rehuyen su vida, para dejarse caer por un momento en busca de la felicidad. Nos encontramos en el mismo cuento, un cuento cuyo final temía. Más vale ignorante que buen conocedor. Saltamos por los charcos de los sentimientos y la locura. Qué la noria no pare. Y el funambulista juega con las manos llenas de claveles. Rosas entre nuestros jardines, y jazz acompasado por nuestras sonrisas. La noche pasaba agitada y melancolica. Dormir, sentirme abrazada, y despertarme con besos. Pero como todo cuento, hay un final. Fue caer al abismo, esas palabras que tanto tiempo había temido nombrar. La magia, siempre esconde un truco, una ilusión. Las lagrimas rodaban mis mejillas. Se apagaron las farolas que alumbraron nuestros pasos, y el horizonte se quedo en tierra. Por la mañana fuimos historia. Amanecio sin querer y no nos dió tiempo a otra ronda. Se rompió tu hechizo,eramos nosotros mismos. Pero yo ya era otra.

