Hoy, es el día de mucho
Hoy es el día de los cafés derramados,
Un día como hoy,
Que ya no será.
Es el día de canciones tristes,
Que te desgarren aún más el pequeño músculo,
Que guardas bajo tu pecho izquierdo.
Es un día de morros,
De colillas encendidas sobre la calzada,
Sin nadie a tu lado.
Es un día para encontrarte sola,
Sin reproches, sin dudas, sin condenas.
Hoy me he levantado,
Como guerrera sin guerra,
Como escudero sin hidalgo,
Como rey sin corona.
Y todo, para darme cuenta,
Que no es tan malo,
Que no es tan malo
que tu corazón haya dejado de latir por alguien,
Que no es tan malo verlo vacio,
Sin golpes, sin ataques, sin fatiga.
Las gaviotas, se han alejado de tierra firme,
Sin saber si volverán,
pero es hora de tirar deseos al aire,
Es hora de verte sin verte,
De bastarte sin autolesionarte,
Con ese pétroleo, que es más tuyo que de nadie,
Con esa sonrisa, que fue tuya,
Con esas lágrimas, que se secaron
Al llegar al final de mi barbilla...
El final de una historia, el final de un cuento,
En el que nunca hubo principe ni princesa.

