La gente, nunca cambia del todo...


        No te busco, porque sé que es imposible encontrarte así, buscándote.
Hallazgo, de Salinas

Suspiro, recordando un pasado similar. Unos ojos vivos que me acechan y las lagrimas quejosas que fueron reprimidas con un vendaval.
Siempre he sido igual, un poco solitaria y apagada por dentro. He tenido momentos buenos y peores, pero soñar me hacía libre, hasta que la inocencia se esfumó... 

Y ahora, estoy donde me encontraba antes, donde me encontré en los peores momentos. Quizás es que verme triste me ha hecho ser consciente de quién he sido, y de quién soy. Me doblo en edad, y sin embargo, tengo las mismas grietas, los mismos miedos, con un pelo más corto y unos ojos más disimulados, pero... del mismo tronco. Con algo de musgo entre mis ramas, con unas raices más ligeras y unas hojas más oscuras. Pero, he perdido mis flores, las flores que me endulzaron durante cierto tiempo la cabellera que escondía mis pensamientos. 


Sin embargo, y por si fuera poco, estoy enferma, como un arbol al que se le ha caducado el insecticida, como una planta ahogada por las malas hierbas de las últimas primaveras. Un arbol que muere, poco a poco, esperando que el amanecer nunca cese, esperando que el sol cambie como por arte de magia, esperando que el viento sople a su vera...

Y lo peor de todo, es que nadie sabe, lo que le ocurre a ese arbol...

Capuccine 



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