Chérie
Jean, estás todo lo lejos que podrías estar, inutilmente lejos. No tiene sentido buscar la expiación saltando por los corazones de cualquiera. Jean, nos hemos perdido intentando encontrarnos. Los duendes ya no salen de debajo de mi cama, ni las mariposas vuelan entre las sábanas. Cuando alguien me pregunta que qué tal me va, esbozo una sonrisa ligera y engañosa. Desde que ya no me acaricias la nuca, me siento sola. Sé que no existes, pero espero el calor de tu aliento en mi espalda y el azul de tu recuerdo. Bastarían infinitas tardes de domingo contigo, en un sofá y dulces de la pastelería Le Fauche que llevarías cada mañana envuelto en papel color créme, para hacerme feliz. Cada noche saldrían las libélulas que guardamos en pequeños tarros de cristal, aquella mañana de verano en Le Mont Cenis.
Me busco y te busco, sin dejarme ver. Esperando en ésa estación que se inunda por el agua que cae, que me quita, pequeñas conexiones de mí.
Igual que tus labios se separan de los mios cuando me ahogo, me desplazo por el lodo que arrastra la egemonía de mi vida. Hemos dejado de hablar, y he olvidado tus susurros, Jean. Y poco a poco te voy echando de menos, en ese sueño, mi sueño que cada día se vuelve más negro. No tiene sentido, guardarse el derecho de réplica Jean, no sacudir los manteles de nuestra última cena, ni borrar las marcas que dejé en esa copa de cristal. Estupidamente premeditado, buscando el nuevo jardin que un día encontré contigo.
Si te dijera la verdad, si tuviera voz y tú oidos para escuchar, te echo de menos. No creo, que pueda resistir.
Mdmelle Jeunet
Me busco y te busco, sin dejarme ver. Esperando en ésa estación que se inunda por el agua que cae, que me quita, pequeñas conexiones de mí.
Igual que tus labios se separan de los mios cuando me ahogo, me desplazo por el lodo que arrastra la egemonía de mi vida. Hemos dejado de hablar, y he olvidado tus susurros, Jean. Y poco a poco te voy echando de menos, en ese sueño, mi sueño que cada día se vuelve más negro. No tiene sentido, guardarse el derecho de réplica Jean, no sacudir los manteles de nuestra última cena, ni borrar las marcas que dejé en esa copa de cristal. Estupidamente premeditado, buscando el nuevo jardin que un día encontré contigo.
Si te dijera la verdad, si tuviera voz y tú oidos para escuchar, te echo de menos. No creo, que pueda resistir.
Mdmelle Jeunet
