La piel muerta

Llega un punto en el que las prioridades van cambiando. No sé, si porque así debía ocurrir, o si ha sido el resultado de ciertos acontecimientos. Quien sabe, a mi me parece que los peces ya no quieren salir de la pereza...casi nunca tocan el vidrio con la nariz...
Supongo que será cierto, que ahí sige el puente. Para cruzarlo o para no cruzarlo. Supongo que será cierto, y alguien me espera al otro lado, con un durazno y un país. Lo cierto es que traigo conmigo ofrendas desusadas, carpetas borrachas y entre ellas un paraguas de ombligo de madera, un libro con los pánicos en blanco y la portada de Mario Benedetti. Sobre la espalda, una guitarra que no sé abrazar. Vengo con las mejillas del insomnio, los pañuelos del mar y de las paces. Las timidas pancartas del dolor, las liturgias del beso deseado y de la sombra. Nunca he traido tantas cosas, nunca he venido con tan poco.
Pero, ahí está el puente, para cruzarlo, o para no cruzalo. Tengo ganas de ser fuerte. Quiero decir: "Yo, lo voy a cruzar". Quizás algún día sí, sin prevenciones. En la otra orilla, alguien me espera, con un durazno y un país aunque quizás, no lo sepa.

Dos mitades separadas, no hacen uno. 


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