Dieciochodelunodeldosmildoce.

Soy yo, esa que se decepcionó como nunca antes lo había hecho. La loca que corría por las playas, en busca de algo que la extasiara de algún modo. Soy yo, esa que se creía capaz de comerse el mundo, con ideas fijas, soy yo esa niña más fuerte que la mujer que ahora es. Soy yo.
Digo que el tiempo pasa, bien o mal siempre será para bien. Por esa forma de madurar, por esas arrugas que marcaran mis pasos, hasta que ya no quede nada. Chau. Por todas las veces que frunzo el ceño, que sonrío a la luna, que lloro mientras mi rostro se tuerce y se hiela en una triste mueca. Por las veces que parpadeo en busca de una respuesta. Por todas las veces que bajo la mirada, evitando respuestas a preguntas que me aterran. Por todas esas veces en las cuales siento que las circunstancias me sobrepasan, por todas las veces que me acongojo. Por todas las veces que miro a los ojos a la incertidumbre, al miedo, al desafío. Por todas esas dichosas veces que no me pregunto que pasará. Por los abrazos que me dieron, por los momentos de cariño, por las palmadas, por las sonrisas, por los momentos de "casi ensueño".

Por esas amistad que perdí. Tal vez fui demasiado injusta, tal vez no supe  controlar mis sentimientos. Tal vez. Por esas amistades que siguen, por esas que nacen tras muchos años.
Soy yo esa que jugaba con el aire, que sonreía al futuro. Soy yo, la que sonreía con cariño. Soy yo la que se enfurruñaba por cada vez que creía necesitar algo. Soy la que tenía miedo a las pequeñas cosas de la vida, soy yo aquella que se arrodilló frente al consuelo, aquella que cayó junto con la frustración. Soy yo, la niña de grandes rasgos que quería vivir, quería probar. Apasionada y soñolienta. Soñadora y pensativa. La mujer alocada e insensata de hoy en día. Mujer que se recrea en acontecimientos que no sean inventado.
Y aquí estoy, conteniendo mi recuerdo. Se puede ver una muchacha por la fría ventana de madera de un cuarto piso. Las golondrinas vuelan a su alrededor, hasta colarse por las tejabanas. Gotean los restos de una lluvia que cesa, a tiempos, hasta que otro nubarrón se acerca. Y tantos momentos, acaricio mi pequeña biografía, con orgullo y un poco de desesperación, por aquello que pudo ser y no fue. Con una dosis de esperanza, sabiendo a tiendas que el futuro es tan incierto como las ganas de volar de las gallinas.

Hace mucho tiempo que intento querellarme conmigo misma. Hace mucho tiempo que no puedo. Sin saber porqué siento haberme vuelto, una sumisa del tiempo, del sueño, de las fantasía que poco a poco construyo en aras de sentirme mejor.
Tengo aún una maleta sin hacer, un monte por escalar, un encuentro con esas sensaciones de libertad, una búsqueda de lo inimitable. Me queda una pócima que probar, me queda un cañón que disparar, un arma que empuñar, una sonrisa que dejar volar, una mirada que traspasar, una pradera que atravesar, una carrera que correr, me queda el spring de mi vida. Me queda agarrarme a un hombro, me queda enfrentarme a ciertas canciones y socorrer a el recuerdo de los últimos malos y buenos meses. Me queda ganar estabilidad en aquello en lo que me creo capaz y aquello que he de descartar como imposible. Me queda nadar por el río de la nostalgia, me queda secarme con lo bueno de todo esto. Me queda tanto, me queda cada vez menos.
-Nunca fingas afecto- me dijeron una vez. -No seas cínico contigo mismo, y pese a todo tienes que comprender, que el mundo se organiza como debe-
Sólo tengo dieciocho años. Una niña encima de las sábanas donde descansaran los sueños, mientras la rosa me contempla, divisa el horizonte. Alta, esbelta y siempre erguida, siempre.
No intentes retener el tiempo que no pasó. Deja que la vida pase, que unos vengan y que otrosvayan. El tiempo entiende que no tenían cabida en tu vida. Confía en tu vida. Siente la dulcura y la furia de ésta. Pero, por favor, cuidate. Cuidate mucho...

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