"La chica del vaso de agua. Si parece ajena, quizá sea porque piensa en alguién."
Toco fondo. Me veo en cada gesto, en cada mirada y acción. Es deprimente pensar que él es una de las cosas más sorprendentes que me han pasado hasta ahora. Alentando mi tentación, haciendo de mi predecible vida, una caja de bombones sorpresa. Sus abrazos me llegaron de poco en poco, como tormentas eléctricas de verano. Aquellas miradas desde alturas insospechadas cambiaron a esta tonta adolescente.
Tonta, por sentir, por dejarse llevar, por esas noches entre libros y ojeadas a mi deshabitada calle de esta ciudad que siempre huele a mar. Mar cantábrico, enfurecido en esas tardes de otoño en los que seguía esperando y creyendo en ellos dos.
-Eres demasiado lista.
- No sé porqué me dices siempre lo mismo
-Porque lo siento.
-Entonces, puede que sí. A veces demasiado lista y otras demasiado tonta.
-No. Hazme caso. Por favor.
Me asía las manos con fuerza.
- Eres un gran amigo. Gracias
Tonta, por sentir, por dejarse llevar, por esas noches entre libros y ojeadas a mi deshabitada calle de esta ciudad que siempre huele a mar. Mar cantábrico, enfurecido en esas tardes de otoño en los que seguía esperando y creyendo en ellos dos.
-Eres demasiado lista.
- No sé porqué me dices siempre lo mismo
-Porque lo siento.
-Entonces, puede que sí. A veces demasiado lista y otras demasiado tonta.
-No. Hazme caso. Por favor.
Me asía las manos con fuerza.
- Eres un gran amigo. Gracias
